REFLEXIONES COTIDIANAS, POR POLÍTICAS QUE PAREZCAN…
- Antonio Piñón Aldana antoniopinon.ald@gmail.com


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MATRIMONIO POR CONVENIENCIA

 

Una “alianza” se define como un acuerdo o pacto entre dos o mas personas hecho con el propósito de avanzar en objetivos comunes y asegurar intereses en común. Una suma válida de esfuerzos y talentos para consecución de fines idénticos. Algo que en cuestiones laborales, deportivas, familiares y algunas otras áreas, ya la simple idea de poder acordar trabajo en equipo, deviene positiva y plausible. La comunión de individuos en una sociedad tan egoísta, es digna de celebrarse.

 

Sin embargo en materia política es muy importante escudriñar el motivo de una alianza, pues por esencia, esta asignatura, al menos en su más cotidiana práctica, puede tener obscuras intenciones, malas voluntades, intereses personalísimos e indiferencia al bien común. Hablando específicamente de alianzas entre partidos, cosa habitual, no es de sorprenderse que se hagan con el propósito central y en ocasiones único de buscar el poder por el propio poder; de ganar o hacer ganar a uno alguna elección y por consiguiente hacer perder a otro. Por extraña que pueda parecer la unión entre personas, instituciones o ideologías muy diferentes y esencialmente antagónicas, yo en lo particular puedo respetarla, aunque no comparta. Es un derecho el asociarse y mientras esta práctica no sea ilegal, debe tolerarse. Sin embargo, el que se respete y tolere la fusión de entes por idéntico objetivo no impide que se haga un juicio moral sobre tal decisión de coalición y se emita sentencia con reproche moral al respecto.

 

La posible, tan mediática y debatible alianza entre el PAN y PRD para la elección a Gobernador en el Estado de México tiene como fundamento exclusivo el hacer quedar mal al gobernador saliente Enrique Peña Nieto si logran derrotar al PRI. Así de fácil y sencillo y no le busquen más. Es ahí donde las alianzas políticas pueden ser nefastas y por tanto reprobables. En un país donde pocas cosas funcionan, el actuar de los políticos que aspiran a ser gobernantes debe ser siempre buscando el bien común. Siempre con baterías enfocadas a la creación de proyectos que beneficien a sociedades tan necesitadas y escépticas. ¿Hay alguien en este país, armado solo con su más elemental sentido común, que pueda creerse el hecho de que la ideología del PAN (derecha) y la del PRD (izquierda) han encontrado puntos de unión para co-gobernar por el bien del mexiquense?; ¿Alguna persona en sus cinco sentidos puede dudar de que esta unión es con el único fin de asestarle un buen “gancho al hígado” a Enrique Peña Nieto en sus aspiraciones a buscar la Presidencia de la República?. Aquí es donde se repudian estas uniones, pues los mexicanos no estamos para que nuestros actores políticos jueguen a las “luchitas” y concreten alianzas con el único y mezquino objetivo de vencer a otro y conseguir a toda costa el poder.

En la alta sociedad se han dado casos de “matrimonios por conveniencia”, donde dos personas se unen con el único fin de sumar fortunas, multiplicar riquezas y fortalecer poderes. El amor no importa y esos dos seres humanos se condenan mutuamente a una vida entera de depresión y desdicha, en jaula de oro. Una pareja que sin los pilares morales fundamentales de la familia, decide tener hijos y educarlos como puedan o quieran, en un hogar vacío y triste, pero muy caro. Estos hijos corren el riesgo de crecer con un caudal de complejos, traumas, inseguridades, malos hábitos y nulos valores, pues fue sin verdadera comunión de seres y almas que se decidió engendrar y es el producto quien al resentirlo, manifiesta su viciada herencia al desenvolverse en sociedad. ¿Qué otra cosa se puede esperar?.

En esta alianza entre el PAN y PRD para el gobierno del Estado de México se habrá de observar la misma suerte. Un matrimonio por conveniencia que habrá de concebir sin amor, sin valores, sin comunión de ideas y con incontables vicios de origen. Del engendro que de ellos nazca no podrá esperarse que aporte buenas cosas a la causa mexiquense. Será un hijo dañino para la sociedad, puesto que se concebirá con el único y corrupto fin de alcanzar el poder. En caso de concretarse, espero que la gente del Estado de México tenga plena conciencia de lo que pueda significar esta fusión de seres históricamente incompatibles y que no tienen la mas mínima intención de armonizar por el bien común, sino solamente pactar tregua embustera para hacer perder a otro. Ojalá hubiéramos visto el mismo entusiasmo por los acuerdos cuando el país ha estado urgido de cambios que lo saquen de la pobreza, como en las reformas hacendaria, energética, de Estado, laborales y tantas otras más, donde de plano fue imposible reconciliar rencores y juntar ideologías a favor de México. La patria no lo vale. Pero ahora el botín si bien vale un matrimonio entre espurios y legítimos, y dar besos de judas a cuanto enemigo sea necesario.

 



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