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Agenda Privada
Por Guillermo TERRAZAS VILLANUEVA
MANIFIESTA
INSENSIBILIDAD DEL GOBIERNO FEDERAL
Para despedir el año, el Presidente
Calderón decreta su veto a la disposición legislativa de destinar un total de
diez mil millones de pesos para paliar los devastadores efectos de una sequia
atípica que logró postrar la economía de prácticamente toda los productores
agropecuarios del país, particularmente los de la zona norte de la República.
Asesorado por papanatas y agregando a
ello su tradicional insensibilidad política, el Jefe del Ejecutivo Federal de un
plumazo pulverizó las esperanzas de los hombres de campo que llegaron a creer
que una tablita de salvación para su desesperante situación sería el recibir
apoyos gubernamentales.
En el caso específico de Chihuahua, el
descontón fue brutal: seiscientos millones de pesos convertidos de esperanza a
desesperanza y frustración.
Se supone que los integrantes del
Poder Legislativo determinaron la creación de un apoyo extraordinario para la
gente del campo, luego de concienzudos análisis y documentadas estadísticas. El
2011 no fue un año que prodigara beneficios al sector productivo nacional y fue
absolutamente nefasto para las actividades agropecuarias en general.
Los glaciares temperaturas de febrero
que causaron verdaderos estragos tanto en los sectores urbanos como rurales
generaron una situación de alarma y de angustia colectivas.
La ausencia de lluvias acabó de
agravar la situación. Se desplomó de manera inédita la producción agrícola en
territorio chihuahuense. La falta de pastizales propició el deceso de decenas de
miles de cabezas de ganado.
En pocas palabras: colapso total en
cuestiones agrícolas y ganaderas.
El gobernador Duarte tocó puertas en
todos lados y en todos los niveles. En todas partes su petición tuvo eco. El
Poder Legislativo se convenció de la necesidad de aplicar recursos emergentes
para atemperar los efectos del desastre provocado por la naturaleza en el 2011 y
todo parecía caminar sobre aguas mansas.
Pero llega el acuerdo a Los Pinos y
allí, el titular de la Presidencia de la República, estampa su firma, no para
avalar el acuerdo del Poder Legislativo, sino que, en uso de sus facultades
constitucionales, vetarlo. Ello es, en teoría, regresarlo para una revaluación
al Congreso de la Unión, pero en los hechos, enviar todo al bote de la basura.
Esa determinación presidencial se
antoja miope, sesgada y zigzagueante.
Miope porque da la impresión de no ver
la realidad lacerante del campo chihuahuense más allá de donde terminan las
narices.
Sesgada porque el rasero no es parejo.
El Gobierno Federal ha gastado multimillonarias cantidades en gobiernos surgidos
del partido en el poder desde el año 2000 en un -hasta ahora-, estéril intento
de mantener su hegemonía político administrativa luego de los comicios de julio
del 2012
Zigzagueante, porque recientemente
vino a Chihuahua y ofreció “el oro y el moro” y a la hora de la verdad, nos da
un portazo en la cara.
Este 2011 se generó un binomio
aterrador: la naturaleza nos golpea con drasticidad inimaginable. El Gobierno de
la República, a la hora de la hora, se hace que la Virgen le habla y nos da,
simple y sencillamente, la espalda.
Consecuentemente, en Chihuahua estamos
fritos con esas autoridades federales indolentes, indiferentes, pero sobre todo,
irresponsables.
Por ese lado en Chihuahua,
simplemente, estamos fritos.
guillermoterra@yahoo.com
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